Elogio de la Revolución Cubana
es un artículo publicado por los dirigentes de EUSKAL HERRITARROK Arnaldo Otegi y Mikel Korta en el nº del 14 de agosto de 1999 de GARA.
Arnaldo Otegi, Mikel Korta
Durante nuestra reciente visita a Cuba, invitados por el partido Comunista cubano, hemos tenido ocasión no sólo de poder informar a las autoridades de aquel país sobre el proceso democrático abierto en Euskal Herria, sino al mismo tiempo de recoger las impresiones y análisis que sobre la realidad cubana nos han transmitido los compañeros y compañeras del PCC.
De todas las conversaciones mantenidas hay que resaltar, en primer lugar, que el léxico y la semántica que se utiliza a diario en nuestro país (salvo en aquellos sectores políticos como el nuestro), gira 180 grados en su contenido y en su significado.
Palabras como paz, democracia o revolución, adquieren otros contenidos, otros significados, muy lejos de interpretaciones reaccionarias o que sólo buscan mantener la logística semántica del actual estado de cosas, del actual sistema político.
Hablar entre revolucionarios significa hablar en términos de sinceridad, de honestidad y desde una óptica de aporte a la reflexión colectiva que permita solucionar los problemas de raíz y sobre la base de que la única medida democrática real solo se puede ajustar desde las necesidades del ser humano.
Porque, con toda seguridad, si en algo debemos de reafirmarnos es en nuestra firme convicción de que el socialismo es en su estructura teórica una aportación al pensamiento humano superior en el te- rreno ético al capitalismo en todas sus facetas.
El socialismo y su construcción no están exentos, tampoco en Cuba, obviamente, de dificultades y errores, y su aplicación no puede ser evidentemente igual en el Caribe que en Europa, pero en todo caso sus principios de solidaridad e igualdad deben de regir las pautas políticas de quienes no renunciamos a construir un sistema de convivencia, cualitativamente superior al actual modelo neoliberal.
Es por eso que a uno le engrandece como revolucionario vasco el comprobar cómo la educación y la salud han mejorado, incluso, durante el duro periodo especial por el que atravesó la economía cubana y siguen mejorando a día de hoy.
Una economía, por cierto, que sitúa en este último semestre su tasa de crecimiento por encima del 6%, un incremento que permitirá, además, mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la isla.
Hablar de Cuba hoy es hablar de sus índices de escolarización, de su industria genética, de su medicina, de su salud... Hablar de Cuba hoy es hablar de un ejemplo de dignidad y de esfuerzo colectivo.
Es hablar de un índice de mortalidad infantil inferior al de muchos países desarrollados, una tasa de médicos cifrada en centenares que practican su profesión en todos los países latinoamericanos en zonas donde nadie quiere trabajar, es hablar del Instituto Latinoamericano donde, y a pesar del periodo especial, se forman de manera gratuita y becados por el Gobierno cubano miles de futuros médicos de todo América Latina.
Hablar de Cuba hoy es hablar del absoluto amor y respeto hacia los más pequeños (los auténticos dioses) y del reconocimiento hacia los más mayores. Una Cuba que cuida a su futuro y reconoce el esfuerzo de quienes hicieron posible el presente.
Todo eso es la revolución cubana hoy, una revolución sometida a un bloqueo injusto, pero que es capaz de mostrarse al mundo tal cual es, orgullosa de su soberanía y consciente de sus dificultades.
Es por ello que también tuvimos ocasión de hablar de cooperación, de visitar empresas vascas ya instaladas, y de contraer el compromiso de hacer cuanto esté en nuestras manos por solidificar e intensificar la cooperación vasca con la isla.
Cooperación que nunca dejó de existir entre Euskal Herria y Cuba, cooperación que tuvimos ocasión de comprobar in situ cuando nos entrevistamos con una brigada vasca, en San José, en la Universidad Agraria.
Jóvenes vascos que nos emocionaron y nos llenaron de orgullo, porque sabemos que son también ellos tantas veces vilipendiados el futuro de nuestro país y de nuestro proceso.
Por todo ello, hoy más que nunca debemos de mostrar nuestro reconocimiento al pueblo cubano y a su revolución. Porque hoy más que nunca hacemos nuestro el lema de que sin Cuba nada sería igual: Gora Cuba askatuta!
PD: Quisiéramos que este artículo fuera un homenaje, también, a la labor militante y revolucionaria de toda la vida de Joxe Goikoetxea, muerto recientemente.